Registrás cada gasto mandándole un mensaje o una foto de un comprobante al bot de Telegram. La IA lo carga, lo categoriza y lo convierte a la moneda que corresponda. Todo se refleja en tu tablero, tu hogar y tus objetivos — sin planillas, sin fricción.
Un argentino promedio maneja pesos para el día a día, dólares para ahorrar y cripto o USDT para operar. Los ingresos y los gastos entran y salen de cuentas distintas, con cotizaciones que se mueven todos los días. Encima, hay una casa compartida donde uno paga el súper, el otro la luz, y a fin de mes hay que sentarse a sacar cuentas.
Las apps de finanzas están hechas para otra realidad: una sola moneda, una sola persona y un usuario que abre la app cada vez que gasta algo — cosa que en la vida real casi nadie hace.
Sacaste una foto del comprobante de la transferencia, tipeaste "café con Belu 4500" o le reenviaste el ticket del súper. En segundos, el bot leyó lo que le mandaste, lo categorizó, lo convirtió a la moneda que corresponde y lo dejó reflejado en tu tablero. Cargar un gasto deja de ser una tarea — deja de existir.
Y no solo eso: la IA aprende de cada corrección. Si le decís "eso era 'Regalos', no 'Salidas'", la próxima vez lo hace bien. La app trabaja para vos, no al revés.
Texto, foto de comprobante o audio. La IA extrae monto, categoría y fecha, y lo carga solo. La categorización aprende de tus correcciones.
ARS, USD y USDT convivien en un mismo tablero. Cotizaciones que se refrescan solas, y carga manual cuando necesitás fijar un tipo de cambio propio.
Gastos del hogar entre varios miembros, con liquidación mensual. Invitás a alguien, sumás los gastos y la app dice quién le debe cuánto a quién.
Seguimiento de deudas con pagos, inversiones con ingresos, widget de patrimonio total. Ves cuánto tenés, cuánto debés y cuánto crece — en un solo número.
Chat con un asistente que analiza tus movimientos, te ayuda a fijar objetivos financieros y sigue el progreso mes a mes con insights concretos.
Cada corrección entrena a la IA sobre tus categorías reales. Cuanto más la usás, mejor te entiende — y menos tenés que corregir.
Mi Finanzas convierte el control de la plata en algo que no requiere disciplina: mandás un mensaje como ya lo hacés, y la app hace el resto — en tus monedas, con tu hogar y con tus objetivos.